Miércoles 12 de Junio de 2024

Por una ciencia societal

Se acaba de aprobar, con cuestionables maniobras, una ley de ciencia bipolar. Por una parte se encuentran declaraciones generales avanzadas. Es loable que se establezca el derecho humano a la ciencia. También hay pronunciamientos generales en torno a la libertad de investigación y de cátedra.

Se plantea que la política pública deberá promover todas las formas de conocimiento, por lo que propiciará la pluralidad epistémica, reconociendo la diversidad y el valor de los conocimientos tradicionales, así como el uso de categorías propias, sus formas de producirlas y sus múltiples utilidades sociales.

Se dice que se realizará una definición democrática de la Agenda Nacional para atender y afrontar las necesidades, problemáticas y retos contemporáneos de la sociedad mexicana. Esa definición tendría que hacerse por medio de la participación de la comunidad a nivel local, regional y nacional, así como al interior de las universidades, instituciones de educación superior y centros de investigación. Se habla de distribución equitativa y proporcional de los recursos públicos destinados a apoyar la investigación, así como su uso óptimo y transparente; también del mantenimiento y mejoramiento continuo de la infraestructura y los equipamientos indispensables para la investigación.

Pero, fuera de lo retórico y de un nominalismo esencialista que considera que poniendo palabras se resuelven los problemas, no hay un aterrizaje congruente de cómo se conseguirá en los hechos todo eso. Hay declaraciones y promesas sin elementos que las traduzcan en acciones. Por otra parte, existen muchos puntos establecidos que indican un control gubernamental, un verticalismo y posiciones excluyentes que no garantizan, sino disminuyen el ejercicio de derechos. Se invita a investigar y divulgar con un dinamismo muy democrático.

No obstante, este ímpetu se contradice por las estructuras que sí se proponen y que no son afines a las proclamas generales sin aterrizaje. No puede haber plena libertad de investigación ni de docencia si se llega a demandar una obediencia burócrata a lo que pueda imponer la cabeza de sector. El proceder horizontal y colegiado propio del espíritu científico es contrario a la generación de decisiones verticales de las burocracias.

Se especifica que las y los investigadores de los Centros Públicos de Investigación deben observar los principios que rigen el servicio público donde se encuentra la disciplina y la estructuración jeráquica. Habría que tener en cuenta que libertad de investigación tiene que ver con autodeterminación y no dependencia.

fecha: 
Lunes, Mayo 1, 2023